martes, 16 de agosto de 2011

Salseros

-¿Cómo es lo tuyo? –pregunta el salsero-

-Bailo. Bueno, desde chico que me gusta la salsa –responde el salsero- ¿Y vos?, ¿cómo es lo tuyo?  –pregunta el salsero-
-Bueno, a mi me gusta la cocina desde chico, me especialicé en salsa. Yo que sé, ¿dónde bailás vos? –responde y pregunta el salsero-
-Ah, mirá vos. Yo que sé, donde sea. Aprendí en Cuba. –miente el salsero- . A vos, ¿quién te enseñó a hacer salsa? –pregunta el salsero-
-Mi abuela me dijo que era muy bueno, que tenía idea. Ahí me metí en la mejor escuela de salsa de Argentina. –miente el salsero-
-Ah. Mirá vos. Bueno, un gusto conocerte. –se va despidiendo el salsero-
-Igualmente –responde el salsero-. Cuando quieras vení que te hago unos ñoquis con salsa –propone el salsero-
-Dale, -responde el salsero-, y vos cuando quieras te puedo dar clases de salsa. –responde el salsero-
-Pero mirá que yo sé hacer salsa, eh. –responde el salsero-
-Sí, sí. –responde el salsero-, pero la otra salsa sabés vos.
-La salsa es una sola. –replica el salsero-
-Está bien, está bien. –tuerce el brazo en la discusión el salsero-
-Chau. –se despide el salsero con aire victorioso-
-Chau. –Saluda la novia del salsero que estaba ahí presenciando la charla-
-Chau. –responde la novia del otro salsero-.