miércoles, 29 de diciembre de 2010

Analogía

Trabajando con italianos me di cuenta que los argentinos somos como el Ken (de la Barbie) versión playa, y ellos la versión común.

lunes, 27 de diciembre de 2010

"Quién fue?"

La mouse en la heladera es muy botona. Si le pasás el dedo, se nota.


Por Gustavo Botte

sábado, 25 de diciembre de 2010

Vísperas de artifícios

El que te tira el "feliz navidad y año nuevo", o el "felices fiestas", no es un allegado. Es un vago que mata miles de pájaros de un tiro, que no necesita ni le inquieta tener que saludarte. Es el poco conocido, en síntesis. Es el portero del edificio donde trabajás; o el kiosquero de a la vuelta de la facu; o el almacenero del barrio. Son todos los extras, las maquetas de fondo de tu rutina. Es lo que queda de espíritu navideño: es saludo por compromiso. Es la adrenalina que te genera saber que en pocos días se termina el año, protestando con que el año que se está yendo siempre fue una mierda. O al menos para una mayoría.

Para mí el 2010 fue bueno, y me pongo mal porque se va. Este año no festejo año nuevo, festejo que el 2010 fue genial.
Salud!

lunes, 20 de diciembre de 2010

El día que fui jefe

Un día me tocó trabajar con Cristian, ahí en la empresa de mudanza. El loco es un italiano de aspecto jóven. Creo que va por el 20% de etapa de los 30. Copado, con gorrita, de pocas palabras. Sólo las necesarias: "Bongiorno"; "Quí facciamo?"; "Cuesta/o"; y "Cazzo". Lo entiendo bien.

Nos tocó un edificio en un quinto piso sin elevador en la calle Seefeldstrasse. La clienta era una mujer de unos treinta y pocos. El tano estaba como loco. Nos dijo que lo único que teníamos que llevar era la cama con el colchón y que mientras lo hacíamos ella se iba a no sé dónde, pero que volvía en media hora. El tano entristeció un poco. Quería que lo vieran en acción. "Tranqui tano, no pasa nada", le dije mientras palmaba su espalda.

-Bene, e con cuá empecciamo?, con la camareta?, o el matrazto? -me mandé en italiano-
-Qué? -me dijo-
-Que con qué empezamos, digo. Con la cama, o con el conlchón?
-Facciemo una cuosa. Io dismonto la cama, e tú ieva las maderetas.

"Me cagaste, tano", pensé para adentro. El se quedó desarmando la cama, y yo como un peón tuve ir bajando los pedazos de la cama desde el quinto piso. No pasó nada, lo hice tranqui.
Cuando ya había bajado todas las partes de la cama, me acerco y le pregunto:

-Bene Cristian, e montamos juntos il Matrazto?
-Che pesanto el Matrazto!, má agarrá de aquí -estaba pesado el colchón-
-Má putana! está bastante pesanto il Matratzo -refirmaba el comentario yo-
-Má, lo agarro io sólo! -se calentó-
-Pará, pará que te ayudo!
-Ma qué, io puodo solo
-Má fangulo! -finalicé la disputa y lo dejé sólo-

Yo le tenía mucho respeto al tano. Bastante. Me parecía buen tipo. Trabajador. Era como mi jefe. Pero en un instante to esa imagen se me fué al carajo. En sólo dos segundos.
Fue cuando el tano levantó el colchón por sobre su cabeza haciéndose el hércules. Fue en ese momento cuando se le cayó la gorra. Fue ahí cuando descubrí que era pelado. No lo podía creer. Me había estado engañando con esa gorra piojosa y los pelos que aún le quedaban en forma de anfiteatro o herradura.
Me asusté para la mierda, lo admito. Mucho. Era pelado del tipo panadero. Un dolor a los ojos. Tenía algún que otro mechón ralo que aún colgaba de la mollera pidiendo ayuda. Era otra persona.
Cuando se dio cuenta de que lo vi, me miró como con la expresión del infiel que lo agarran in fraganti. Tenía los ojos brillosos, creo que quería llorar. Cuando vi esa cabeza -de no se qué planeta-, subí como tres pedestales. El tano se hizo hormiga, y yo Hércules. Lo miraba desde arriba mientras el se hacía cada vez más chiquitito. A mí el viento me revoloteaba los risos en las alturas, mientras a él -convertido en hormiga pelada- se le reían unos insectos que andaban por ahí en el suelo mientras lo señalaban con desprecio.
La gorra se había caído por el pulmón de la escalera, como cinco pisos abajo. Tenía que bajar así. Todo pelado. Me daba verguenza a mí. Quería correr cinco pisos abajo para devolverle esa gorra y tapar esa cabeza. Mis ojos empezaron a sangrar. Tuve que ir al baño a mojarme la cara. Fue ahí cuando agradecí el pelambre lleno de rulos que siempre me complicó la vida de joven. Esos rulos que nunca pude peinar. Agradecí a mis ancestros, a la Vírgen de la Peloncha, a mi vieja. A todo el mundo.
Cuando salí del baño el tano ya no estaba. Se había bajado los cinco pisos con el colchón en esa cabeza.
Bajé detrás suyo. Tomé la gorra del suelo y se la llevé al camión. Se la dí. No me podía mirar en la cara.
"La prossima vez puedes desarmare tu la cameta, e io bajo las maderetas", me dijo. "Tranqui tano", le contesté, "no le digo a nadie", lo despreocupé.
Ese fue el día que fui jefe.

sábado, 18 de diciembre de 2010

Compras

Lo bueno de ir al supermercado es que podés dejar los productos que no querés en la góndola que se te antoje.

Por George Carlin

jueves, 16 de diciembre de 2010

Tristeza 2.0

A mi me entristece mucho el último del trencito carioca.
Es como que hay un contraste entre el primero y el último del tren. El primero obviamentre es líder, tiene carisma y todo. El último es el mas tímido del mundo. Es el que lo metieron de pre
po.


Por Gustavo Botte

lunes, 13 de diciembre de 2010

Colores

El buzo color gris claro de tipo cangurito me entristece. No podría explicarlo.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Hoy: el piano...

...en distintas expresiones.
"Es un animal tocando el piano!"

"Tocando el piano, es un mostro"

"Toca el piano como la gran puta!"

"Sí, yo que sé. No es fácil, viste? Me dijeron que le compraron un piano, ahora."


lunes, 6 de diciembre de 2010

Los aviones

  • No tiene sentido que los aviones guarden las rueditas cuando están en el aire. No se van a gastar.
  • Es mentira la parte del tren en el "tren de aterrizaje". No hay ningún tren. Me fijé bien.

sábado, 4 de diciembre de 2010

Me "hirve" la cabeza...

Me pone nervioso la gente que en vez de usar el botón TAB del teclado, usa el mouse. Es la falta de practicidad que me pone así.